Lo correcto está sobrevalorado, repite, encaja. Es impecable, pero también es predecible.
Hay quienes obedecen las reglas y hay alguien que las cuestiona. Él no viene a encajar, viene a incomodar, a probar hasta encontrar algo que todavía no existe.
Equivocarse no es un error, es su método. No obedece reglas que nunca tuvieron sentido, insiste donde otros se detienen, porque lo incorrecto, cuando es preciso, crea identidad.
Su disrupción no es capricho, es disciplina, es tensión entre control y ruptura. Él rompe el perfeccionismo tímido para reemplazarlo por algo que no pide permiso.
METÓDICAMENTE INCORRECTO ES UNA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS.
PORQUE LO INCORRECTO, CUANDO ES CONSCIENTE, ES EXTRAORDINARIO.